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“Caminar con los ancianos
y tenerlos en cuenta es un deber de todos...
Con ese objeto, junto a un compromiso del Estado en favor de la promoción
y tutela del bien común, hay que sostener y valorizar -respetando el
principio de subsidiariedad- la acción del voluntariado y la aportación de
las iniciativas inspiradas en la caridad cristiana.
La comunidad eclesial debe hacer lo posible por ayudar al anciano a vivir
su vejez a la luz de la fe, y a redescubrir por sí mismo el valor de los
recursos que todavía está en condiciones de poner al servicio de los demás
y que tiene la responsabilidad de ofrecer a los demás.
El anciano debe ser cada vez más consciente de que tiene aún un futuro por
construir, porque todavía no se ha agotado su tarea misionera de dar
testimonio a los pequeños, a los jóvenes, a los adultos, y a sus mismos
coetáneos, de que fuera de Cristo no hay sentido ni alegría, tanto en la
vida personal como en la vida social"... (CPL)
La Comunidad Parroquial de Santa Ana y la
Esperanza..., quiere responder..., con humildad..., a la llamada de Cristo
y de su Iglesia..., siendo para nuestros mayores..., un ámbito en el que
se sientan acogidos..., valorados..., y queridos..., y sean llamados por
su nombre...
Mediante la visita
cordial en sus casas..., brindándoles compañía en tantos momentos de
soledad..., escuchándoles..., comprendiéndoles..., miembros voluntarios de
nuestra Comunidad Parroquial..., acompañan a nuestros mayores como
testigos del amor de Cristo y de la Iglesia entre ellos y sus familias...,
atentos a identificar sus necesidades..., y solidarios en la búsqueda de
respuestas... Y...,
si son cristianos..., celebrando con ellos la fe... |